Contexto Actual y Tendencias Nacionales
El año 2025 comenzó con un aumento significativo de las insolvencias empresariales en Portugal. Solo en marzo, se declararon insolventes 349 empresas, lo que supone un incremento del 28,8 % con respecto al mismo mes del año anterior. En el primer trimestre se registraron un total de 583 insolvencias, un 21,3 % más que en 2024.
Este fenómeno afecta a diversos sectores, con especial incidencia en la agricultura, el transporte, el comercio minorista, la hostelería y la restauración, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas ante la coyuntura económica y la presión inflacionista.
Por el contrario, sectores como la construcción y los servicios públicos registraron ligeros descensos.
Cabe destacar también el descenso en la creación de nuevas empresas, que se redujo un 13 % en marzo y un 3 % en lo que va de año, lo que refuerza el clima de incertidumbre en el tejido empresarial portugués.
Contexto Europeo y Global
La tendencia al alza de las insolvencias no se limita a Portugal. Según el informe de Allianz Trade, en 2024 las insolvencias empresariales aumentaron en cuatro de cada cinco países europeos, y la mayoría de las economías avanzadas entrarán en 2025 con niveles superiores a los del periodo prepandémico.
En términos generales, las insolvencias aumentaron un 10 % en 2024, situándose un 12 % por encima de la media registrada entre 2016 y 2019.
Para 2025, se prevé un crecimiento moderado de las insolvencias en Portugal (+4 %) y una estabilización en 2026, una tendencia similar a la de España y otros mercados europeos.
Sectores como los servicios, el textil y el agroalimentario registran los mayores aumentos de insolvencias en Europa, mientras que la construcción, el comercio minorista y el transporte presentan algunos descensos, lo que refleja distintos grados de exposición a la coyuntura económica.
Modificaciones Legislativas: El Nuevo Paradigma del CIRE
La transposición de la Directiva (UE) 2019/1023, relativa a los marcos de reestructuración preventiva, exención de deudas e inhabilitaciones, ha introducido cambios profundos en el Código de Insolvencia y Reestructuración de Empresas (CIRE), lo que ha propiciado una mayor rapidez, transparencia y eficacia en la reestructuración empresarial.
Cabe destacar las siguientes innovaciones:
a) Reducción del Período de Exención del Pasivo Restante
El plazo de cesión de ingresos para la exoneración del pasivo restante en los procedimientos de insolvencia de personas físicas se ha reducido de cinco a tres años, lo que permite ofrecer una segunda oportunidad más rápida a los deudores de buena fe.
b) Refuerzo de los Requisitos de los Planes de Recuperación
El plan de recuperación, en concreto en el Procedimiento Especial de Revitalización (PER), pasó a exigir mayor detalle: identificación de las partes afectadas, descripción de la situación patrimonial y financiera, medidas de reestructuración, flujos financieros, impacto en el empleo, necesidades de financiación y justificación de la viabilidad del plan.
Esta transparencia tiene por objeto garantizar que los acreedores, los trabajadores y el tribunal tomen decisiones con conocimiento de causa.
c) Nuevas Obligaciones de Información
La solicitud inicial de declaración de insolvencia deberá identificar ahora a las sociedades que mantengan una relación de control, pertenezcan a un grupo o estén asociadas, así como otros procedimientos de insolvencia en curso, con el fin de fomentar la transparencia y prevenir abusos en los grupos económicos.
d) Funciones del Administrador Concursal
El administrador concursal tiene ahora la obligación de presentar, en un plazo de diez días a partir de la junta de examen del informe de liquidación, un plan de liquidación de los bienes, bajo pena de destitución en caso de incumplimiento injustificado.
Además, debe presentar una propuesta de clasificación de los acreedores reconocidos, que el juez puede homologar si no hay objeciones, lo que agiliza el proceso.
e) Subordinación de Créditos de Personas Vinculadas
Se aclara que los créditos en poder de personas con vínculos especiales con el deudor se consideran créditos subordinados, lo que refuerza la justicia y la equidad entre los acreedores.
Nota Final
El aumento de los casos de insolvencia y la disminución de la creación de nuevas empresas en Portugal y en Europa exigen respuestas legislativas y judiciales cada vez más rápidas y eficaces.
El refuerzo de la armonización europea, la clarificación del papel de los administradores y la apuesta por mecanismos extrajudiciales de reestructuración son vías esenciales para proteger el tejido empresarial y garantizar la confianza de los acreedores.
La reforma del CIRE, impulsada por la Directiva europea, supone un paso decisivo hacia una justicia concursal más moderna, transparente y eficiente. El refuerzo de los mecanismos de reestructuración preventiva, la mayor protección de los deudores de buena fe y la clarificación del papel de los distintos intervinientes en el proceso son fundamentales para responder a los retos económicos actuales, promoviendo la recuperación del tejido empresarial portugués en consonancia con las mejores prácticas europeas.